La Roma subterranea

Roma es un museo al aire libre. Plazas, calles y esculturas que conservan la esencia del qué un día fue el imperio más grande del mundo occidental. Pero más allá de la Roma visible a los ojos de los turistas, otra ciudad desconocida se esconde bajo tierra. De hecho, buena parte de los orígenes de la capital descansan bajo sus principales monumentos. Es la Roma de los plebeyos, aquellos que vivían bajo el poder de los grandes emperadores, pero también una Roma que se ha visto superada por el mundo moderno. En 200 años, sólo se ha desenterrado un 10% del subsuelo romano, un dato que evidencia todo el que todavía queda para descubrir sobre la ciudad eterna.

Todo este gran patrimonio histórico que Roma conserva a sus pies ha dificultado la creación de líneas de metro. Hasta ahora hay dos en funcionamiento (la A y la B, con una pequeña desviación llamada B1), una en construcción (Línea C) y una en proyección (Línea D). A menudo, las excavaciones han puesto a cuerpo descubierto edificios de gran valor histórico que han obligado a desviar las líneas o a parar la construcción. El año 2007, los trabajos de la línea C bajo la conocida Piazza Venezia destaparon el descubrimiento más importante de los últimos ochenta años a la capital italiana: el Auditorium de Adriano, emperador del Imperio Romano entre los años 117 y 138, considerado el “centro cultural” de la época.

roma subterraneaSesenta metros por debajo el caos de las calles, uno puede aislarse y desvestir los secretos de aquellos que un día fundaron la ciudad. Destapar, en definitiva, la Roma oculta. El subterráneo está pleno a rebosar de históricas iglesias. Un ejemplo es la Basílica de Santo Climent. Se necesitaron casi diez siglos para redescubrir los restos del que había sido el templo premedieval. Las excavaciones nos permiten también transportarnos hasta el momento que la religión monoteísta empezaba a florecer.

Entre el cerro Palaciego y el Aventí, muy cerca del que había sido el Circo Máximo, existía un templo pagano, escondido ahora bajo una antigua fábrica de pasta. Mientras la aristocracia y la plebs disfrutaban de carreras de caballos y luchas de gladiadores, los fieles de Mitra se reunían de manera clandestina para realizar ceremonias iniciáticas. Hoy, pero, no está abierto al público.

Cuántas cosas desconocemos todavía de la capital de Italia? Cuántos años más se necesitarán para desenterrar todos sus vestigios? Encontrarán los arqueólogos la pieza clave para entender tres mil años de historia? Sea como fuese, el trabajo hecho hasta hoy día tiene un valor incalculable. Y, por qué no, es también una buena alternativa para descubrir otra dimensión de la ciudad eterna.

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